• un día

Poemas

La conciencia durmiente

Lucía Correa



¿Qué me incumbe el mundo

o que mi amigo tenga frío?

Yo tengo una cobija

y no es asunto mío.


Es una desventura, que mi hermana tenga dueños...

yo solo poseo, un baúl lleno de sueños.

Los caminos de mi mente tienen un solo horizonte

y me veo puesto en él como Zeus o Creonte.


Compartí esto con mi madre

en un miércoles de abril

jamás había sentido

sobre mí una mirada tan vil.


Me puso la mano en la frente

mostrándome todo lo que había presenciado

y con lágrimas corriendo

supe todo lo que había despreciado


Hijo, no hace falta sino

que cuentes hasta diez

que mires para abajo

Y veas cómo se te incendian los pies.


“¿Y si me escondo debajo de la cobija?”

No se va

Te pasa lo que le pasa a tu hermano, y si no ha pasado te pasará.

El mismo que extiende la mano

otra mano se le da.




El lobo del mar

Lucía Correa



Marina era mi amiga

quien la viera se desmayaba

era la niña más linda del mundo

todos los corazones estallaban.


Marina no quería a nadie

solamente al lobo del mar

no tan guapo como ella

pero la hacía deslumbrar.


Marina por la mañana

entraba enamorada

con dos soles en los ojos

y un suspiro en la mirada.


Nunca voy a olvidar la tarde

que vi a Marina desconsolada

con dos morados en los ojos

y una nube en la mirada.


Quise preguntarle

“Amiga, de qué se trata todo?”

Pero me pudo la vergüenza

Y el miedo, sobre todo.


Una mañana no llegó

y me acerqué discretamente a Jacobo

Le dije “Dónde está Marina?”

A Marina la mató un lobo.

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