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Respuesta a Salud Hernández-Mora

Un grupo de estudiantes de secundaria solicitó autorización para publicar el siguiente artículo en respuesta al documento de la periodista Salud Hernandez-Mora, publicado en el periódico El Tiempo hace algunos meses. Me siento muy orgulloso de todos nuestros estudiantes y deseo que se le dé especial atención a sus palabras. Para mí, ellos expresan y representan a la Comunidad de estudiantes con un profundo sentido de pertenencia, responsabilidad y justicia. Su sentido de comunidad es lo que más necesita nuestra sociedad y elogiar su valor para expresarse.


En esta publicación, la periodista Salud Hernández Mora nombra al Colegio Bolivar y a sus estudiantes, así como a otros estudiantes de colegios de la ciudad, de manera poco halagadora.  En su artículo, la periodista cita el uso de drogas ilícitas por parte de los estudiantes, conductas frívolas y abuso de recursos financieros. Mi primera reacción de sorpresa y consternación fue seguida por el asombro. ¿Por qué una renombrada y socialmente astuta comunicadora publicaría un artículo el cual no tiene posibilidad alguna de tener un impacto positivo en cualquier sector de nuestra sociedad?.


Como director de una institución educativa, recibí menos comentarios al respecto por parte de nuestra comunidad de lo esperado. La retroalimentación que recibí hizo eco en la mía: ¿por qué son publicados este tipo de noticias y qué beneficio producen? Lamentablemente no pude estar disponible para una entrevista antes de la publicación de este artículo. Resistí la tentación de responder al mismo por varias razones; una de éstas, no quería legitimar el artículo, ni participar en una guerra de palabras con la prensa.


El Colegio Bolívar tiene implementado un programa integral, robusto y consistente sobre el abuso de sustancias desde el primer grado de escolaridad, Kínder 4. El proceso de tomar buenas decisiones comienza con el primer día en que cualquier estudiante ingresa al colegio. Este proceso, basado en las etapas de desarrollo, continúa hasta que esos mismos estudiantes se gradúan.


Los invito a que lean la respuesta de nuestros estudiantes de secundaria a continuación.



Cordialmente,

Joseph Nagy, Ed.D.

Rector

La equivocada imagen de un colegio

Por: Emili Quintero, 11°


Como estudiante del Colegio Bolívar de Cali, me sorprendió el artículo de Salud Hernández Mora publicado en El Tiempo en el pasado mes de octubre, allí se hace alusión al consumo de drogas, pero más que informar sobre una situación entre los jóvenes, el texto presenta una fábula negra que trastoca la realidad. En el artículo se dibujan personajes ficticios y se presentan nuestros colegios como una decadente jungla de adictos; producto del mal ejemplo y de la flexibilidad de los padres que, irresponsablemente, les llenan los bolsillos de dinero; padres que incentivan una cultura de consumo y narcotráfico en la “alta clase social”. Además, es deplorable la falsa imagen que la señora Hernández proyecta acerca de las niñas, las presenta como unas busconas drogadictas, consumidoras de ‘tusi’.


Encuentro este artículo como ofensivo e injusto con la comunidad educativa a la que pertenezco, el enfoque que Salud Hernández le da al tema solo lleva a la estigmatización, a promover el odio entre clases y a reforzar la imagen negativa que, en las últimas décadas, ha empañado a nuestra ciudad.


Invito a la periodista a que conozca de primera mano nuestro ambiente académico, los principios y moral de padres de familia Bolívar que son honorables ciudadanos; empresarios y empleados emprendedores que viven de su trabajo; profesionales que, desde distintos campos del conocimiento, enfrentan esta problemática social; hijos y padres, familias que luchan para mantener el nombre de nuestra ciudad en alto.


Rechazo al artículo de Salud Hernández

Por: Alejandro Morales y Martín Villalobos, 11°


Las drogas de todo tipo han sido y seguirán siendo una gran problemática para nuestra sociedad. No se puede esperar esconder este fenómeno que desde los años 70´s viene afectando a parte de la población colombiana, sin distinción de edad ni clase social. Últimamente la problemática de la drogadicción ha aumentado a nivel escolar, pero este no es un problema propio de los colegios de élite, como algunos suelen pensar, esta es una problemática presente hasta en los colegios de línea religiosa, artística, tecnológica, etc. Consideramos que ningún colegio está blindado ante esta problemática, seguramente en cada institución educativa existe un porcentaje de estudiantes que maneja algún tipo consumo, y el Colegio Bolívar no es la excepción. Pero entre reconocer que pueden haber algunos estudiantes afectados con la problemática de las drogas, y afirmar -como lo hizo la periodista Salud Hernández-Mora- que en nuestra institución el consumo de psicoactivos es colosal, hay una gran diferencia.


Para nosotros, como estudiantes del Colegio Bolívar, son inaceptables las afirmaciones hechas por la periodista Hernández-Mora acerca del comportamiento de los jóvenes que hacen parte del Bolívar. Para empezar, nos parece que su artículo está calificando a esta comunidad estudiantil como personas materialistas e inmorales. Afirmar que el estatus del estudiante se basa en cómo se viste o en lo que consume, no solo es ligero sino también irrespetuoso. Siguiendo el orden de ideas expuestos por la periodista, la única manera de tener cierto estatus social en este colegio sería vistiendo ropa de marca y consumiendo drogas, son afirmaciones que desconocen el ambiente del Colegio Bolívar. Ella no sabe que en nuestra institución nos esforzamos por ser incluyentes, que hacemos un trabajo para convivir en medio de las diferencias, que día a día nos enfrentamos a las dificultades para conseguir integridad, que en el Bolívar se actúa para conseguir armonía entre quienes hacemos parte de la comunidad, y que las diferencias socioeconómicas no son lo primordial, estamos en el proceso de aprender a valorar a los seres humanos tal como son, omitiendo asuntos materiales.


El “estatus” en nuestro Colegio no depende de lo material, se basa en atributos relacionados con la personalidad, las habilidades deportivas, artísticas y académicas. Hoy, existen mil maneras de destacarse en distintos ámbitos, y el uso de drogas no figura en ninguno de esos. En el Colegio Bolívar los estudiantes sobresalen por su participación en eventos deportivos, por sus logros en competencias académicas, y sobre todo por su calidez humana. Esto es lo que verdaderamente definen el “estatus” de un estudiante.


Otro desacierto de la periodista es el de encasillar a los estudiantes del Colegio Bolívar como ricachones sin conciencia. Decir que aquí los hombres reciben mesadas superiores a un salario mínimo mensual vigente y compran la droga para atraer a las mujeres, es simplemente una mentira. Para empezar, realizamos un sondeo acerca de las mesadas que reciben varios de nuestros compañeros, y hemos corroborado que la información que tiene la señora Hernández es falsa. Así mismo, comete una falta gravísima al inferir que todos los jóvenes de estrato socioeconómico alto son unos viciosos. Publicar cifras de manera irresponsable, como se observa en el artículo, es una falta a la ética profesional por parte de la periodista, ya que son cifras sin soporte que, al difundirlas en un medio de circulación nacional, exponen la seguridad de los estudiantes del Colegio. Adicionalmente, publicar las supuestas cantidades de dinero que reciben los jóvenes solo promueve mayor odio entre clases en un país polarizado, entre otras cosas, a causa de las altas cifras de desigualdad.


Definitivamente, esa columna es un desacierto, sus datos infundados, atenta contra una comunidad educativa que, durante sus más de 70 años de existencia, ha formado líderes sociales, vallecaucanos emprendedores y sobre todo, seres humanos felices. Y claro, aquí hay personas en proceso de formación, y las dificultades aparecen a diario, pero gracias a los valores institucionales, seguimos luchando por enfrentar el mundo y por corregir los errores tratando de ser autónomos, curiosos, íntegros, responsables, con un gran sentido de comunidad y un gran compromiso, valores que el periodismo comprometido debería promover.


El alto prestigio del Colegio Bolívar no será afectado por odios ni rencores de unos pocos, lo que vivimos aquí cada mañana en nuestras clases, en los corredores, en los descansos es invaluable y está por encima de cualquier intento de daño que alguien nos quiera hacer como comunidad. Quienes de verdad conformamos el Colegio y tenemos sentido de pertenencia sabemos de la poca veracidad que, en dicho artículo, tienen las opiniones sesgadas de Salud Hernández-Mora.



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Lo expresado en estos artículos corresponde a la opinión de sus autores, estudiantes de la electiva de Periodismo; no corresponde a una postura institucional.

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