• un día

Todo va a estar bien

Nadie estaba preparado para

lo que trajo la pandemia.


Todo va a estar bien

Por: Sara Carrascal, 12º

Crónica de cómo fueron los primeros días de clases virtuales para muchos estudiantes

Día 1

*Bip bip bip*

Suena mi alarma en la mesa de noche. La apago y miro el reloj. 6:30 am. Primer día de clases virtuales. Aquí vamos.


Pero cuando intento levantarme, me doy cuenta de que es difícil salir de mi cama sabiendo que no tengo a donde ir mas que a la mesa del comedor. No siento la misma necesidad de antes para levantarme, correr a bañarme, vestirme y desayunar. Hasta lo más mínimo cómo mantener mis ojos abiertos es misión imposible.


Intento, inútilmente, convencerme de levantarme de la cama y quedarme despierta, pero no lo consigo y cierro los ojos otra vez. Solo dos minutos más. No pasa nada. No es como si los profesores me pudieran poner un tardy. ¿Verdad? ¿Será que si me lo ponen? ¿Por conectarme dos minutos más tarde de la hora que es?


Con todas estas preguntas y con la incertidumbre de cómo van a funcionar estas clases virtuales, ¿quién duerme? Abro mis ojos de golpe y miro el reloj. 6:40 am. Okay. No pasa nada. No me van a poner un tardy si me levanto ya.


Voy para el baño y luego a la cocina para coger una fruta. Faltando cinco minutos para que empiece la clase me siento en mi puesto de la mesa del comedor y enciendo el computador. Todo va a estar bien, me digo. Esto no es lo más grave que puede pasar. La clase empieza y los saludos nerviosos de mis compañeros y del profesor, me indican que todos están como yo; desconcertados y expectantes. Esto me da tranquilidad y sin más, comienza la clase.


Día 5

En alguna clase de hoy, alguien sugirió que hiciéramos un proyecto extra, considerando que “ahora tenemos mucho más tiempo libre que antes”. No sé en qué mundo vive esa niña. Debe ser uno en el que el oxígeno es escaso, porque está delirante si piensa que estamos teniendo mucho tiempo libre en estos momentos. El que presencialmente no estemos asistiendo al colegio, no significa que mágicamente el día recuperó sus 24 horas diarias y que, por ende, tenemos toneladas de tiempo para hacer más de lo que normalmente ya hacemos. No es más tiempo, es menos presencia.

En serio me molesto su comentario porque yo no siento que tenga tanto tiempo libre. Me estoy levantando todos los días a las 6:30 am para tener tiempo de batallar contra mí misma para levantarme. Me siento a la mesa desde las 7:30 am y no me muevo de aquí hasta que son las 2:30 pm, como si fuera un día cualquiera de colegio, pero en mi casa. Luego almuerzo (porque no tuve tiempo antes) y me siento nuevamente al comedor... ¡para hacer las tareas que las clases me dejaron! No me muevo de la mesa en todo el día porque siento que no voy a poder terminar lo que me dejan para hacer. Como ahora tenemos “tanto tiempo libre”, los proyectos deben ser terminados de un día para otro, y eso es así para todas las clases. ¡No puede ser!

Okay. Calmate. Respira. Todo se puede. Todo se puede. Todo se puede. ¡ayuda!


Día 12

No puedo. No tengo control sobre mi humor. Ya no respiro de lo ahogada que me siento por el trabajo, o respiro muy rápido para hacer que las lágrimas de estrés se abstengan de salir.

Estoy sola. Acabo de terminar la última clase de la semana y, aunque debería sentirme aliviada porque no tengo que entregar nada mañana o esta noche, siento que algo se me está olvidando. Tengo el terrible presentimiento de que debo entregar un trabajo importante, pero no recuerdo de que es.


*Ting*

Suena la alerta de un nuevo correo. Espero que este correo no sea para anunciar una nueva tarea. Espero que – oh no. ¡No! ¡Es un recordatorio del profesor de inglés de que tengo que entregar un escrito para esta noche! Y otro para el lunes. Y otro para el miércoles. Y otro para el viernes…. Es oficial, este señor perdió la cabeza y por consiguiente, yo he perdido la mía.


Es que… Yo no…Ya no... ¡¿cómo es que…?! No puedo. No puedo. ¡No puedo! Mis manos estan temblando. Mis ojos están empañados. En este frenesí, mis temblorosas manos toman el control de mi ser y escriben una respuesta. Es demasiado. Lo que pide es demasiado. Estoy al borde del abismo emocional y no quiero caer. Quiero hacer otras cosas. Debo hacer otras cosas, pero con todo esto siento que no puedo. Eso es lo que le digo exactamente.

Día 19

Ha sido una semana interesante. Después de mandar ese correo a mi profesor de inglés, él mandó un correo para toda la clase diciendo que solo hiciéramos un escrito con extensión hasta el 10 de abril y canceló los demás ensayos.


Esta semana, el trabajo asignado eran tareas para hacer en los momentos de clase. Esto me trajo paz. Tranquilidad. Pude terminar lo que me pedían sin pensar que todavía tenía que hacer más. ¡Incluso pude ver una película ayer! Hace mucho que no lo hacía.


Vuelvo a respirar y sé que los demás también.

Todavía me siento desanimada, tal vez algo melancólica, pero estaré bien. Todo va a estar bien.

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