Viajes dentro de Colombia para la semana de receso
- un día
- 2 oct 2025
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Actualizado: 3 oct 2025
Luna Ramírez Pazmiño

La semana de receso en octubre se ha convertido en uno de los momentos más esperados del calendario escolar. Para muchos estudiantes y familias es la oportunidad de desconectarse de la rutina, dejar por unos días las responsabilidades académicas y aprovechar el tiempo en viajes cortos o en recorridos que aunque requieran un poco más de planeación, valen la pena. En una ciudad como Cali, la ubicación geográfica resulta clave, ya que permite tener a la mano tanto el acceso a la costa Caribe como la posibilidad de viajar al sur del país o a destinos cercanos dentro de la misma región.
Cuando se habla de viajes en esta época, es imposible no mencionar a Cartagena. La ciudad amurallada sigue siendo un clásico para los colombianos y un lugar que nunca pasa de moda. Caminar por sus calles coloniales, visitar el Castillo de San Felipe o simplemente sentarse en una plaza a disfrutar del ambiente caribeño son actividades que le dan vida a este destino. Además, Cartagena combina muy bien la parte histórica con la moderna, pues ofrece tanto recorridos culturales como planes de playa y vida nocturna. Para quienes buscan una experiencia completa, la cercanía con las islas del Rosario y Barú agrega un atractivo adicional con playas de arena blanca y aguas cristalinas que, sin duda, marcan la diferencia frente a otros lugares turísticos del país.

Santa Marta, por su parte, también se mantiene como un destino muy buscado durante la semana de receso. La ciudad no solo tiene un valor histórico por ser la más antigua de Colombia, sino que también ofrece acceso a lugares de gran riqueza natural. El Parque Tayrona es el más representativo, con playas rodeadas de selva que parecen sacadas de una postal. Allí el contacto con la naturaleza es directo y permite vivir unos días de descanso alejados del ruido de la ciudad. Otra opción es Minca, un pequeño pueblo en la Sierra Nevada que se ha vuelto popular entre los viajeros por su clima fresco, sus cascadas y la posibilidad de visitar fincas cafeteras. Este tipo de experiencias son ideales para quienes prefieren un turismo más tranquilo y alternativo.

San Andrés, en cambio, representa un plan distinto, pues se trata de un destino insular que requiere un vuelo más largo desde Cali, pero que recompensa a los visitantes con paisajes únicos. El mar de siete colores, las playas extensas y las actividades acuáticas como el snorkel o el buceo hacen de la isla un lugar que combina aventura y descanso. Para muchos, viajar a San Andrés durante la semana de receso significa cumplir uno de los planes soñados en familia o con amigos, aprovechando los pocos días disponibles para vivir un ambiente completamente distinto al de la ciudad.

Ahora bien, no todos los viajes en esta época apuntan hacia el Caribe. En el suroccidente del país, Pasto aparece como una opción interesante para quienes desean conocer la diversidad cultural y natural del sur de Colombia. La Laguna de la Cocha, ubicada a pocos kilómetros de la ciudad, es uno de sus mayores atractivos por la tranquilidad del lugar. Aunque suele ser más visitada en enero durante el Carnaval de Negros y Blancos, en cualquier época del año la ciudad ofrece un ambiente especial que vale la pena explorar.
Al momento de organizar un viaje para la semana de receso, hay varios aspectos que conviene tener en cuenta. Dado que se trata de una fecha en la que viajan muchas personas, los tiquetes y hospedajes suelen agotarse con rapidez, por lo que reservar con anticipación es una recomendación básica. También es importante revisar las condiciones climáticas de cada lugar, ya que el Caribe puede presentar lluvias en algunos días de octubre, mientras que en zonas de montaña el frío y la neblina hacen necesario empacar ropa adecuada. Apoyar a los negocios locales, como pequeños restaurantes o guías turísticos de la región, no solo enriquece la experiencia, sino que también contribuye a fortalecer la economía de las comunidades que reciben a los visitantes.
En definitiva, la semana de receso representa mucho más que un simple descanso académico. Es un espacio para descubrir y redescubrir el país, para conectar con su diversidad cultural y natural, y para vivir experiencias que quedan en la memoria.






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